Ojos bonitos


Sin pensarlo primero
pero con mucha claridad
por ser totalmente sincero
y decirte una verdad,
me llamaste zalamero
con mucha serenidad.

Le antepusiste las gracias
y por eso te lo advierto
como no hay empalago
para que no haya suspicacias
en piropo lo convierto
y también en un halago.

Lo que dije no lo ocultaré
ojos bonitos te dije
y siempre lo mantendré,
seguro nadie me corrige
y harán más hincapié
si la cabeza bien les rige.

Por su fresco resplandor
y ese mirar infinito,
ojos bonitos te llamé,
también por su color
te digo ojos bonitos
y por siempre lo diré …
para esos ojos bonitos
… … ole, ole y olé.


© C.lαRΔ


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Este poema está motivado y escrito al encontrarme frente a unos ojos bonitos que no resultaban indiferentes, pués te llamaban excesivamente la atención cuando los mirabas, no únicamente por su mirada, sino principalmente por su color, un tono muy llamativo de un azúl tenue y un brillo determinante. Éstos lógicamente no iban solos caminando por la vida, pués pertenecían a una antigua compañera de trabajo que tampoco los desmerecía.

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